2006/06/11

antropológicamente hablando

Resulta que el fútbol es un fenómeno raro. A mí me resulta raro creer (como le hubiera resultado raro a mi abuelo) que solo se siente pasión por el país cuando la selección de fútbol gana un partido. De ahí, si alguien se entera que por segunda vez en la vida, el equipo de balonmano del Ecuador se va a Alemania a un campeonato que no tiene nada que ver con el mundial, ni le va ni le viene. Máximo la gente dice que qué chévere y luego prengutan: ¿Qué diablos es el balonmano? Para los que están interesados visiten BALONMANO porque ese no es el tema de esta publicación. El fenómeno del fútbol está muy realacionado con los medios. A mí me parece que son ellos los que venden la idea de apasionarse por este deporte. Aunque la afición al fútbol es ya una tradición larga, hoy en día, se la relaciona con el patriotismo. Cuando gana la selección sentimos verdadero amor por nuestro país, pero quería proponerles que todos se pregunten si eso es real. Porque todos estamos seguros que el fútbol no es Ecuador. El Ecuador es gente, es paisajes, es economía, es pobreza, es corrupción, es volcanes, es fútbol, es tenis, es verano e invierno. Que hermoso que ganó la selección, que hermoso que hoy hizo sol y que mañana lloverá, que hermoso que estudiantes de comunicación entiendan un poco más el fenómeno del fútbol como algo mediático. Para terminar resulta que el día del partido en la ciudad de Quito llovía. Todos en la casa de mi abuela veíamos el partido. En eso, cayó un rayo en la esquina. Yo pensé que se terminó el mundo porque fue un destello de luz que nos cubrió a todos. Resultados: una tele quemada, una compu quemada, todos los teléfonos quemados. Por suerte en la tele en la que veíamos el partido no pasó nada. Ni a nosotros nos pasó nada porque qué importaba tanto aparato quemado si estabamos GANANDO!!!!